sábado, 2 de junio de 2012

Casta y Bravura

Vaya dos días llevamos. Ahora resulta que después de un mes quejándonos de los mulos que salen por el portón de los sustos, por falta de absolutamente todo, nos seguimos quejando cuando por el mismo lugar aparecen toros exigentes, con dos colgantes muy bien puestos en los cuartos traseros.

Bravura, casta y nobleza es lo que hemos podido disfrutar en estas dos última isidradas gracias a su derroche por parte de los animales para vender cara su muerte, y es que claro, nadie quiere morir. Pero debe ser que el color cárdeno no pega mucho con los atuendos de traje y corbata, o que el hondo toro de Huelva no tiene cabida, cuando los cánones de belleza vienen marcados por acapachadas espigas.

A más de uno le recomendé estudiarse el Cossio a conciencia no hace demasiadas entradas (será que tengo muchas jaja). Y lo vuelvo a hacer ahora, si es que no has visto la casta y la bravura de los escolares y los cuadris. 

"Es que estos toros no permiten el toreo y el lucimiento", señores, esto qué es, ¿la fiesta del toro, del torero o de los dos?. "Es que el toreo moderno bla bla bla bla y muchos blas", qué toreo moderno ni qué ocho cuartos. No hay toreo moderno ni toreo antiguo. Lo que hay es que torear cada animal como él te pide.

"Si esto fuera domeqc estaríais echando pestes". Seamos realistas, si esto lo hace un domeqc, hay tal orgasmo en Las Ventas que tendrían que suspender por granizada. Cada toro tiene sus atributos y sus condiciones y exigencias, y comparar a unos con otros, además de un cinismo descarado, es tanto como comparar a Dani Alves o Roberto Carlos con Mariano Pernía.

"Es que estos ganaderos buscan la tragedia". Mira, un toro puede sesgarte la vida, tenga la procedencia que tenga. Y el que se pone delante, sabe qué puede y qúe no puede hacerle al animal. Habrá quien pida que estos toros vayan al matadero ¡¡eso sí sería una tragedia!!. Mandar al matarife al toro bravo por excelencia, sin darle opción de luchar por su vida. Esto es lo que pasa cuando se cree en la existencia del toreo moderno.

Señores, estos toros bravos y encastados tienen sus complicaciones, y pueden salir más o menos alimañas, más o menos noblones. Pero lo que no se puede es demonizar al eje central de la fiesta, el toro, por vender cara su muerte. 

En términos generales, la de Cuadri me pareció la más completa de todas cuantas se han lidiado en el ciclo isidril, a falta de los Adolfos de hoy, pero no como para hacer saludar al Mayoral. Rafaelillo se dejó al toro de la feria en el caballo y no terminó de acoplarse al noble y flojo sexto, (el cuarto no lo pude ver). Luis Bolivar le sacó a su lote buenos pases, pero de los dejó con los apéndices puestos. Y, Don Javier Castaño, tras el volteretón, bastante hizo manteniéndose en pie. Yo hubiera vuelto a mi casa con muñones en las manos de aplaudirle.

Seguramente, estas líneas ni te gusten ni las apruebes, pero es mi particulas opinión sobre lo acontecido. 


lunes, 28 de mayo de 2012

Rotundo éxito

Preciosa tarde primaveral la escogida para el debut con caballos del alcarreño Curro de la Casa ante un encierro de Peñajara y una terna de lujo, acompañado por Mario Alcalde y Juan Millán, ante media plaza absolutamente entregada al goce y disfrute de la tarde.

Novillos bien presentados para la categoría de Las Cruces, pero cortos de cara para mi gusto y, eso sí, muy cortos de kilos (entre 350-405 kg). Algo justos de fuerzas en general, de gran nobleza, respetados en caballo salvo 2º y 5º que fueron masacrados, y sin mayores complicaciones, a excepción de 1º y 6º con puntos de casta y bravura.

Mario Alcalde, de chenel y oro, recibió con larga cambiada a su primer animal, bravo y encastado, que cuidó en el caballo. Lo que propició que llegara con el motor necesario al último tercio, donde dando el pecho, sin usar el pico y con la evidente firmeza de quien ya firmó su primer contrato venteño, dio buenos muletazos por ambos pitones prontamente adornados por pasobles. Estocada tendida y 2 orejas, con el novillo palmeado en el arrastre. Su segundo animal metió la cabeza en los lances de recibo por bonitas verónicas sacándolo de dentro a fuera y dejándolo largo en el caballo. Pelea en la que empujó y metió riñones. Llegó con fuerzas a la muleta, en concreto, a la primera tanda, porque fue a menos, llegando a entrar a la muleta por pura nobleza, tanta nobleza y tan poca fuerza, que tuvo al novillero a su merced en 5 ocasiones y ni lo miró. En general, evidenció sus tablas, se mostró muy firme y con muchas ganas.

Juan Millán, de caña y oro, no tuvo suerte en su lote y se le notó con menos tablas que su predecesor en el cartel. Su primer animal recibió la misma lidia que en las calles, es decir, nula, lo que unido a los dos varazos en sendas paletillas no ayudó a hacer del animal, uno para el triunfo. En la muleta fue de más a menos, permitiendo alguna interesante tanda, que tras una buenísima estocada le dio la primera oreja, seguramente concedida más a la estocada que a la muleta. Su segundo en suerte fue, con lejos, el peor de la tarde y una víctima del varilarguero, sin nada por dentro ni por fuera. Se le intentaron sacar muletazos con ganas, pero sin demasiada convicción. Estocada y silencio.

Curro de la casa, de azul marino y oro con un bordado absolutamente precioso, quedó como auténtico triunfador de la tarde de su debut con 3 apéndices. Su primer utrero, animal sin complicación alguna, con la nobleza necesaria para entrar al embite y con las fuerzas tan justas que apenas fue citado al acero, ya estaba muerto. Completamente vacío, noble si, pero sin casta, bravura, sin fuerza, sin nada. Y aún así, le sacó los muletazos necesarios para su primera oreja. En su segundo en suerte llegaron los mejores momentos de la tarde ante un animal encastado y bravo que antes de ver la muleta, veía al debutante, avisándole en cada muletazo, y exponiendo mucho. Le daba el pecho a la par que muletazos de mucho mérito a diestro y siniestro ante los ¡Olés! de la plaza. Ya se sabe, que el toro, antes de darla, te avisa, y con tantos avisos al final la dio, y se llevó una fea voltereta de la que se repuso con más ganas e ímpetu aún. Pinchazo y estocadón que le valieron 2 orejas de justicia. Desde luego, grandísimo y exitoso debut del alcarreño, firme y con muchas ganas y, lo que más me gustó, muy lejos del Curro que vi en Marchamalo hace unos meses, en agosto.


En próximos días, tendréis el reportaje fotográfico.








viernes, 20 de abril de 2012

Pelotas

Mientras trato de estudiar para convertirme en Licenciado dentro de dos meses, he visto un twitt del gran @Milinko sobre unas declaraciones del picador de J.J.Padilla en las que, según parece, ha dicho que a los toros de ahora hay que darles menos que a los de antes. 

¿Cuáles son los toros de antes? Los duros. Aquellos que sólo matan los proscritos. ¿Cuáles son los de ahora? Los blandos. Aquellos que sólo matan los artistas, o, en su defecto, aquellos a quienes se les permite habida cuenta de la saturación contractual de los primeros. 

Esa distinción, se basa, sobre todo, en la nula casta de los ''blandos'', la escasísima bravura y, lo que es aún peor, la mínima fuerza que atesoran (si no pueden disfrutar de las principales características del toro bravo, que gocen al menos de la 3º en discordia, pero es que ni eso). Por ello, su manejo es muchísimo más sencillo que el de los toros ''duros''. 

¿A qué se debe ese cambio, duros-blandos, en la carrera de Padilla? Recordemos la Feria del Pilar 2011. Aún más concretamente a ese Ana Romero que cambió la vida del Maestro J.J.Padilla. En cuestión de segundos, pasó de disfrutar del 100x100 de sus facultades físicas, a sufrir una considerable merma de las mismas con la pérdida de visión del ojo izquierdo. 

Si aún no has visto lo cachondo del asunto, puede deberse a una de estas dos razones (o a las dos): 

1º Completo desconocimiento del toro

2º Eres un artista

Si has escogido la primera de las opciones, paso a exponerte mi opinión (aunque ya llevo un rato haciéndolo). Resulta, que ahora, un minusválido (término duro, pero a efectos legales lo es y por ello lo empleo) está matando los mismos toros que esos artistas del G-10. 

Si, por el contrario, escogiste la segunda de las opciones, te insto a que estudies el Cossio y, después, leas esto de nuevo 2, 3, 4, 5 o todas las vece que haga falta hasta que lo entiendas. 


Todo lo aquí expuesto puede ser objeto, sin duda alguna de críticas positivas, negativas y de muchas matizaciones sobre todo. Por ello, estaré absolutamente encantado de discutirlo todo (en el buen sentido)


¡Sean ustedes felices!

#FuerzaTeruel

lunes, 19 de marzo de 2012

Sensaciones...

Ayer, 18 de marzo de 2012, tuve mi primera oportunidad en este bello mundo. Era el único debutante, y tenía compañeros con suficiente experiencia a las espaldas como para plantar cara en importantes concursos. Pero no iba achantado. Era consciente de lo difícil que sería hacerlo bien, pero había entrenado mucho. 

Sabía lo que quería y cómo lo quería. No quería tomar en corto, no quería aliviarme. Quería demostrar que puedo estar ahí. Tenía que estar tranquilo, medir, desrriñonarme, ajustar (y no usar el engañabobos del brazo o ''Cuatiadas''). 

Me tocó el penúltimo puesto de los 25 participantes. Salió mi vaca, erala de María del Carmen Camacho. Desde el principio manseó y marcó sus querencias. Tras mis compañeros, llegó mi turno, mi primer corte. La cité, me vio, acudió no tan rauda como quería, pero vino. Aguanté, y se lo dí. Ajustado quizás, pero no desrriñonado. Me hizo un extraño en el último momento y casi acabo por los aires (o los suelos..). Extraño normal, me vino atravesada, fallo mio. En mis siguientes cortes trate de aguantar y medir más. No sé si lo conseguí, espero que los documentos gráficos me ayuden a salir de dudas. 

Una vez finalizado, mi cabreo fue monumental. No estaba cabreado con la vaca, ni con mis compañeros, ni con la organización. Sería de cobardes querer culparles a ellos. El cabreo era conmigo mismo. Había entrenado mucho. Era muy consciente de dónde estaba y qué compañeros tenía y sabía que entrar en la final era, poco más, que una utopía. Pero quería ir, pasarlo bien, disfrutar y así poder hacer las cosas lo mejor que a mi alcance estaba. Cosa que no hice. 

A lo largo de la semana eran escasos los momentos de nervios y muchísimos los de motivación. Llegado el día, al alba y mientras disfrutaba de la F1, los nervios no habían aparecido. Tan sólo aparecieron en la vaca previa a la mía (en la que mi gran amigo Juan Albornos estuvo espectacular en sus quiebros). Se fueron en cuanto me tocó a mi. Pero en ese momento, una extraña sensación vino a mi. Incertidumbre, miedo, inseguridad. Exactamente lo mismo que en mis primeros encierros, en los que rehuía la mirada directa del burel. Así, no pude poner en práctica todo lo que me habían enseñado, todo lo que había aprendido, entrenado y todo lo que quería. 

Es muy posible que para ser mi primera vez haya estado por encima de lo esperado, quién sabe. Pero no era lo que yo quería de una primera vez. Mejor dicho, no era como yo quería mi primera vez. 

Dejo estas líneas sabiendo que todo son defectos mejorables. Sobre todo, porque las sensaciones que me deja ahora cada encierro al que acudo son las de buscar la mirada del toro, el cara a cara, el poder a poder. 

Pero antes de cerrar esta nueva entrada, quiero dar las gracias a Juan Albornos, por tan gran amigo y maestro. A Ivan Cachero, por mostrarme mis defectos y ayudarme a corregirlos. Y, sobre todo, a Sofía, porque la pobre lo pasa peor que yo y, aun así, me aguanta. 

Hasta la próxima


martes, 27 de diciembre de 2011

De los encierros...

No es necesario tener un Máster en Derecho o Lingüística para saber lo que es un encierro. Y es que como la propia palabra indica, se trata de ''encerrar''. Es decir, soltar las reses en un punto concreto y trasladarlas a otro que, generalmente, será la propia plaza de toros.

Dentro de este tipo de festejos populares, podemos diferenciar dos. En primer lugar, los encierros urbanos y, en segundo lugar, los encierros camperos. En el primero de ellos, son los propios corredores quienes con sus carreras llevan a los animales del corral a la plaza. Mientras que en el campero, es absolutamente necesaria la ayuda de los caballos en el trayecto corrales-pueblo, a la entrada del cual comienzan las carreras a pie. Claro está, eso sólo como norma general, sin entrar en especialidades como las de Segorbe, donde son los jinetes quienes llevan a los toros incluso dentro del casco urbano, o Falces, donde las vacas son llevadas a pie por un angostísimo barranco con espectaculares carreras.

En ellos, somos muchos, muchísimos, los aficionados que nos ponemos a correr por el simple hecho de sentirnos satisfechos con nuestra afición. Sin embargo, me puedo aventurar a decir que este tipo de festejos se encuentra en peligro de extinción, más allá de aquellos lugares en los que se conservan como auténticas tradiciones con respeto al toro, al corredor y al jinete (Pamplona, San Sebastián de los Reyes, Iscar, Arévalo...).

A día de hoy, y verano tras verano, el número de festejos en los que se emplea de forma indebida el término ''encierro'' aumenta. Y eso, cuando en realidad pretenden decir ''suelta de reses'', es decir, dejar a los toros en las calles o el campo para el divertimento de los presentes. En principio, no parece haber inconveniente alguno en estos festejos para que todos disfrutemos de ellos. Sin embargo, no es siempre así. 

Es muy frecuente ver por los pueblos a los ''chaqueteros''. Esa especie de ''recortadores'' que generalmente en asfalto, quiebra con chaqueta al toro provocando que este quede casi inválido al 2º quiebro con las pezuñas abiertas y sangrando. Son esos que en el albero no se atreven o sólo se atreven algunos. Y ello, sin olvidarme de los cazurros (porque no se merecen otro apelativo) que piensan que ''es mi pueblo, es mi toro y me lo follo cuando quiero'' que no atienden a raciocinio alguno cuando se les dice que no es bueno reventar varas en los costillares, ni cuando se les dice que dejen un poco tranquilo al animal, que está reventado. Seguramente no sepan que si todos tuviéramos un mínimo de respeto tanto por los animales como por las personas que participamos todo sería mucho más bonito, más íntegro y más vistoso.

Aunque no todo es culpa de la gente. Lógicamente, todos tenemos derecho a participar en los eventos taurinos de la forma que más nos guste. Son las administraciones, personificadas en los Ayuntamientos quienes permiten cualquier actitud. Y ello, comenzando por la mala organización que hay en muchos pueblos que sueltan toros que tienen de todo, menos integridad; que los dejan horas y horas en las calles; y, para colmo, permiten que encierros camperos se conviertan en safaris al más puro estilo africano.

Si todos pusiéramos un poco de nuestra parte la cosa cambiaría bastante. La palabra fundamental, es RESPETO.

Respeto entre los propios corredores y cortadores. Dejando correr cuando estén corriendo y cortar cuando estén cortando. Y, sobre todo, hacerlo en el lugar adecuado. Por ejemplo, cortar en arena y correr en asfalto.

Respeto en los camperos entre jinetes y gente de a pie. 

Respeto, sobre todo, por el animal. Dejémosle respirar, no permitamos atrocidades como soltar toros inválidos, toros sin los pitones en su integridad o toros con las pezuñas inservibles para su función.

Respeto, por encima de cualquier cosa, por las tradiciones.

En definitiva, hacer de ello una auténtica tradición y una verdadera fiesta de la que todos podamos disfrutar






Como en la anterior entrada, quedo a su entera disposición en lo que a correcciones y puntualizaciones se refiere.








lunes, 19 de diciembre de 2011

Del circo taurino

Hace aproximadamente 8 meses que ando liándola por twitter. Tiempo más que suficiente para ver cómo en ciertos aspectos hay dos visiones. Una, la que nos ofrece la televisión o la prensa escrita. Y otra, la que aparece en twitter o, en general, en la red. Así, es fácil apreciar que ambas visiones distan mucho unas de otras. Mientras en una es blanco, en la otra es negro, gris, rojo, verde...

La fiesta taurina no es ajena a ello, y no son pocos los aficionados que interactúan con toreros, novilleros, empresarios y un largo etcétera mostrándoles sus quejas y peticiones. Quejas dirigidas, principalmente al actual estado de lo taurino. 

Si nos paramos a pensar un poco y a reflexionar sobre ello, nos salpicarán inmediatamente muchos problemas y muchas soluciones. Pero yo tengo las mías propias, pueden gustar o no, pero es lo que pienso.

Echando un vistazo a cualquier archivo o documento (como por ejemplo "Ganaderías" de Mundotoro) veremos que la cabaña brava se encuentra dominada por el encaste Domeq. Sucediendo lo mismo con el elenco ganadero de las ferias y grandes ferias. No obstante, no parece suceder lo mismo con las grandes ganaderías como Victorino Martín, Miura o Celestino Cuadri (y otras muchas más).

El Domeq es un toro que se caracteriza principalmente por su nobleza, por acudir allá donde la franela le ordene. No es un toro que guste adueñarse del albero, sino más bien todo lo contrario. De ahí, precisamente, el amor de las figuras por este encaste. En este momento, recuerdo la frase de un buen amigo mio, ex-alumno de la Escuela Taurina de Guadalajara "Un día bajamos de tentadero a Jaén, y comprendí perfectamente por qué las figuras quieren tanto a Domeq". Dicho sea de paso en favor de las figuras, el simple hecho de torear un domeq no te asegura el éxito, un toro es un toro, lleve el apellido que lleve. Ver a un torero TOREANDO (que no toreando) es igual de bonito esté frente a un domeq, un santa coloma o un urcola. Sin embargo, no olvidemos los antepasados de este encaste, veragua. Era por aquél entonces un auténtico toro encastado nada que ver con lo que hoy vemos. Ha evolucionado de un encaste tan grande (de hecho, las figuras preferían Albaserrada o Miura antes que veragua) a una nobleza tan grande que se ha llevado consigo gran parte del encanto del mundo taurino.

Quizás sea este el momento de preguntarnos qué es un toro y qué atributos ha de tener. A mi juicio, un toro debe reunir el mayor número posible de propiedades que lo hagan apto para la lidia, el arte, el espectáculo. Un toro ha de ser noble, encastado, bravo, fuerte, con trapio. Pero, ¿debemos considerarlo en general? No, ni mucho menos. Es prácticamente imposible pedirle trapio a un santa coloma, casta a un domeq y nobleza a un albaserrada. Por tanto, debemos considerarlo encaste por encaste, incluso si me apuras, ganadería por ganadería.

¿Qué ha provocado todo ello?

Uno de mis primeros recuerdos taurinos es la imagen de La Maestranza y Montoliú. Eso me dejó una cosa muy clara con apenas 4 años, esto no es un juego. 

Con el paso de los años son muchas las figuras de cada momento las que han ido aprendiendo exactamente lo mismo que yo, pero quizás, algo matizado, esto no es del todo un juego. Es decir, se plantan frente a un toro, que la mayoría de las ocasiones ya sabemos qué procedencia tendrá, y saben muy bien lo que se están jugando, pero también son conscientes que se la juegan un pelín menos que otros.

Cuando una persona acude a la plaza, tiene la esperanza de ver una auténtica lucha toro-hombre que le permita, desde su asiento, sentir lo mismo que el de luces en el ruedo. Y, muy seguramente, ni encuentre esa lucha, ni sienta lo mismo. O dicho de otro modo, sí lo encuentra, pero no como se esperaba. No quisiera bajo ningún concepto poner en duda el valor de nadie. Yo también me expongo a ello y sé muy bien lo que es. Pero lo que sí pongo en duda son las formas, las maneras. 

Ya dije antes que un toro es un toro lleve el apellido que lleve. Pero lo siento mucho amigos, no es lo mismo un domeq que un santa coloma. Es cierto, los reyes, no son los padres. Las exigencias del primero son altamente escasas, mientras que con santa coloma encontramos la diferencia, ya que sus exigencias son grandísimas.

Conclusiones

De todo lo anterior, podéis extraer la conclusión que más adecuada os parezca. Yo veo lo siguiente: 

1º La evolución de la fiesta ha ido de la mano de los Domeq. Lo que no supone que los Domeq hayan ido evolucionado a la fiesta. 

2º La evolución del concepto ''torear'' ha ido de la mano de la evolución de Domeq. Lo que provoca que ya no disfrutemos de épicas faenas o, al menos, no con la abundancia que debiera.

3º El poder televisión está en manos de unos pocos, unog 10 más o menos. Con la clara consecuencia que pueden exigir qué torear y qué no torear.


No sé hasta que punto os habrá interesado, gustado o disgustado. Pero es mi humilde opinión al respecto. 

Finalizo ya, recordando la frase de un aficionado en Madrid "José Tomás nunca será una figura del toreo hasta que no se encierre con 6 Victorinos en Las Ventas"

(estoy abierto a sugerencias y cualquier tipo de correción)